«Mi adicción a controlarlo todo y a todos los que me rodeaban, junto con mi adicción a dos drogas, me llevó a la cárcel. En este curso he aprendido dos cosas muy importantes para mantenerme sobria. Para mí, lo más difícil y lo más importante para poder mantenerme sobria es dejar de controlarlo todo y dejar que Dios tome el control. Me he dado cuenta de que Dios tiene una vida mejor para mí que la que yo llevaba, y nunca conoceré esa vida a menos que siga permitiendo que Dios tome el control». – Candace
«Cuando empecé el curso, estaba confundida. Resulta que la confusión no viene de Dios. Empecé en el sistema de Servicios Sociales, luego caí en las drogas y el alcohol, me abandonaron a los 12 años y estuve entrando y saliendo de la cárcel; ahora tengo 39 años y he vuelto a dedicar mi vida a mi Padre Celestial. Desde que estoy en este programa de 12 pasos, nuestro Señor Celestial me ha abierto puertas. Me siento libre por dentro y eso es un milagro en sí mismo». – Jessica
«He aprendido a dejar ir ciertas cosas y a darme cuenta de que todo sucederá a su debido tiempo. He madurado en muchos aspectos y he crecido en mi camino con Cristo. Entiendo perfectamente que, si lo mantengo a Él en primer lugar, Él actuará a mi favor. He aprendido que la gente va y viene, pero Él nunca me abandonará ni me dejará, y que, cada vez que me encuentre en un bache, debo acudir a Él en oración». – Diamonique
«Encontré al Señor después de haber consumido metanfetamina y haber traficado con drogas desde los 20 años; ahora tengo 41. El Señor me liberó de la esclavitud de la metanfetamina».– Brandy
«Este programa me ha ayudado a fortalecer mi fe y a sentirme más segura de mí misma. Este curso de los 12 pasos ha respondido a muchas preguntas que tenía sobre mi fe y me ha abierto los ojos a hábitos y adicciones que ni siquiera sabía que tenía. En esta clase me bauticé y mis pecados fueron lavados. Gracias a esta clase, mi relación con Dios es sólida y mi adicción es soportable gracias a las herramientas y recursos que me han dado para recurrir a Dios en lugar de a las drogas». – Victoria